martes, 6 de enero de 2015
CARNAVAL EN PRIMERA PERSONA
sábado, 3 de enero de 2015
EL CARNAVAL CRUZÓ LA FRONTERA
viernes, 2 de enero de 2015
SOMOS EL PATRIMONIO
miércoles, 31 de diciembre de 2014
VIUDAS SIN MUERTO
domingo, 25 de abril de 2010
ENCUENTRO DE CASAS DE CULTURA

Como una estrategia para continuar en el proceso de articulación de las Casas de la cultura de todo el País, con el Sistema Nacional de cultura, así como en la consolidación de la política pública formulada para estas instituciones, El ministerio de Cultura realiza del 25 al 28 de abril, en Girardot (Cundinamarca) la Reunión Nacional de representantes departamentales y distritales de Casas de la Cultura.
Según Paula Moreno Zapata Ministra de Cultura. “el objetivo de este encuentro es fortalecer los conocimientos y habilidades de los participantes en la identificación, formulación, ejecución, monitoreo y evaluación de proyectos mediante la planificación participativa con la utilización del Marco Lógico·
Para una mejor desarrollo de la reunión cada delegado realizara una presentación relacionada con la actividad como representante de la Región , así mismo se hará un ejercicio de actualización del directorio de las casas de la cultura e instituciones culturales existentes en cada Departamento. O Distrito.
lunes, 22 de marzo de 2010
CUANDO LOS DESEOS DEJAN DE SER UTOPÍA
Por: GUSTAVO MONTENEGRO CARDONA
Facilitador módulo Desarrollo Humano
Escuela de liderazgo juvenil para la transformación social.
De pequeño acostumbraba caminar por los amplios andenes de la maltería que Bavaria montó hace ya varios años en Ipiales, generalmente era mi ruta para ir hacia la casa de mis amigos, o para en bicicleta llegar a la pista de bicicrós donde con otro grupo de compañeros de viaje infantil nos encontrábamos para hacer piruetas. En esos años éramos niños hasta entrados los 16 o 17 años de edad, por eso la juventud no la viví en mi ciudad natal. Como niños participábamos, al lado de los jóvenes de la época, de procesos de formación en valores a través de pequeños espacios de liderazgo que las instituciones educativas montaban con el ánimo de forjar en nosotros aptitudes, habilidades, ciertas capacidades, y en el mejor de los casos, transformación de nuestras personalidades, todo eso siempre desde el principio de ser mejores seres humanos. La realidad también se construía con grupos juveniles que promovían actividades relacionadas con la rumba no muy sana, las destrezas para la conquista del género femenino, o el contra ataque de las mujeres hacia los muchachos. No recuerdo haber escuchado asuntos como la política pública, la juventud como población, o procesos de movilización juvenil para transformar la realidad que vivíamos. También valga decir que vivíamos un mundo distinto, cargábamos mochilas de sueños, caminábamos sin prejuicio por las calles aún sin pavimentar, jugábamos a ser conquistadores de corazones, nos topábamos con una que otra pelea en los callejones desérticos, leíamos libros de otra época en la biblioteca municipal, armábamos partidas de ajedrez en el Club Peón Rey, tomábamos gaseosas y comíamos pambazo, nos íbamos de campamento por las rutas de los ríos cercanos, nos divertíamos en un territorio que era pequeño, que lo considerábamos propio, y que se enfrentaba a sus conflictos sin mayor trascendencia. Era un lugar en paz a pesar de los tormentos del corazón adolescente.
Hoy, menos joven que en aquellos años, ya adulto y niño transformado, vuelvo a caminar por los mismos andenes de la maltería que quedó sembrada como una fábrica de ilusiones del pasado rumbo a la Escuela de Liderazgo Juvenil para la Transformación Social. Llego a pie, y mis ojos reconocen las casas de los amigos, los lugares comunes, los sitios transformados, los nuevos barrios, las nuevas casas, las casas queridas, los rincones que me hacen sentir nostálgico. Camino como facilitador y me enfrento a una nueva realidad juvenil. Por estos días se piensa en derechos, se reconoce al joven como sujeto constructor de su mundo, y así como se cuestiona a la juventud también es tiempo para ver que estos seres humanos que habitan el territorio en condición de adolescentes en transición a la adultez son hombres y mujeres diferentes. Sus liderazgos son trascendentales, se toman la vida a pecho, asumen su papel con una responsabilidad que asombra, se reconocen líderes de procesos, organizan a otros jóvenes, muestran caminos posibles, establecen pactos de lealtad con el conocimiento, anhelan la sabiduría, se consideran incompletos, se confiesan religiosos y se asoman a la vida con una actitud que está muy lejos de aquellos años cuando personas como yo pasamos por la juventud como una edad diferente.
Fue una bendición comenzar con el módulo de Desarrollo Humano en esta ciudad que alberga la esencia de mi vida, pues si algo soy es eso, un ciudadano ipialeño. Ahora que vuelvo en la condición de facilitador de la Escuela de Liderazgo Juvenil, justo en esta ciudad que me regala respiros gratos, siento profundo orgullo por estos muchachos y muchachas que cuestionan, critican, enseñan, planean y movilizan. Siento alegrías particulares por ver rostros cargados de esperanzas que muchos conservan en silencio, pero que de un momento a otro las develan como si fuera necesario confesar los secretos de los corazones. Mis ojos vieron jóvenes diversos, exigentes de derechos, jóvenes que cuestionan a otros jóvenes; niños que ya piensan como jóvenes, y jóvenes que aún extrañan su estado de infancia. Mis oídos oyeron palabras duras, pero también expresiones gratificantes. Palpé una realidad diferente, sentí con mis manos la dulzura de jóvenes dispuestos a trabajar por su vida. A mi olfato llegaron los aromas del campo mezclados con los olores de lo urbano en una simbiosis de anhelos, deseos, sueños, palabras, expresiones, demostraciones de voces, ritmos, y andanzas que motivan a respirar el aire de la juventud ipialeña. Degusté de nuevo el sabor de mi tierra, a mi paladar le tocó sentir el sazón particular del plato que se elabora porque se cree con firmeza, con fe en la tradición de la receta que alimenta. Degusté las palabras de agradecimiento y me satisfizo el manjar de trabajar al lado de dinamizadoras capaces y comprometidas con sus proyectos de vida. Mi cuerpo, mundo de sentidos sale complacido de viaje, me acompaña la vida de Cristian Estrella, un nuevo amigo, un nuevo socio. Juntamos rodamos por las calles de este Ipiales que cada vez se me queda más pegado al corazón, porque luego del trabajo es más fácil comprender que los deseos ya no son una utopía.
JUVENTUD, FORMACIÓN, DIPLOMADO, ESCUELA LIDERAZGO, PNUD, GUSTAVO MONTENEGRO, DESARROLLO HUMANO
lunes, 9 de noviembre de 2009
TEATRO EN IPIALES

Una de las obras más famosas y divertidas de William Shakespeare, creada para el esparcimiento y gusto de la reina Isabel I de Inglaterra alrededor del año 1600.
Enredos amorosos, malentendidos conyugales, sospechas de celos, bromas, astucia, engaño y un gordinflón vividor, el famoso Sir Juan Falstaff, son los ingredientes perfectos para crear una comedia ágil, abundante en personajes y situaciones graciosas que llevarán a esta historia a un final sorpresivo e Inesperado.
miércoles, 22 de julio de 2009
DE LA CASA DE LA CULTURA DE IPIALES

miércoles, 28 de enero de 2009
PARA LEER, ANALIZAR, PENSAR.
ARTÍCULO TOMADO DE: http://www.elespectador.com/impreso/internacional/articuloimpreso112398-frontera-de-desinformacion?page=0,0La frontera de la desinformación
Por: Gloria Castrillón / Enviada especial. Ipiales
La crisis entre los gobiernos de Colombia y Ecuador está afectando a los colombianos de la frontera. Las últimas medidas del presidente Rafael Correa tienen a muchos en aprietos.
Foto: Inaldo Pérez
Los dos funcionarios que la Cancillería envió a Ipiales para apostillar los certificados judiciales virtuales de los colombianos que quieren entrar a Ecuador, no paran de atender a docenas de personas que requieren información para poder pasar. Un estudiante se acercó el martes a realizar el trámite, que consiste en una especie de autenticación del pasado judicial que le expidieron por internet. Tuvo que pagar $25.500 en el Banco Popular de Ipiales y a cambio le entregaron una hoja impresa en computador que certifica que su documento digital es real.
Así pretende este colombiano cumplir con las nuevas medidas migratorias que impuso el gobierno ecuatoriano a nuestros nacionales. El decreto, expedido por el gobierno de Rafael Correa, exige el trámite del apostillado (la validación de la Cancillería colombiana) a todos los ciudadanos, incluso a aquellos que tienen certificado judicial expedido en la tradicional libreta verde. Por ahora, sin embargo, las autoridades migratorias del vecino país sólo lo están exigiendo a quienes poseen el documento expedido por internet.
Esto ha generado confusión entre los cientos de colombianos que atraviesan la frontera por el paso del Puente de Rumichaca. El director del DAS en Nariño, Enrique Galvis, explicó que oficialmente no se conoce la nueva medida del gobierno ecuatoriano y la única información proviene de los medios de comunicación. “El certificado judicial virtual nunca fue reconocido ni aceptado por las autoridades migratorias de Ecuador y por eso se está apostillando en Ipiales. En cuanto a los documentos expedidos en libreta verde, no hay ninguna novedad aún”.
Los funcionarios de la pequeña oficina de la Cancillería en Ipiales aseguran que sólo están autorizados para apostillar certificados virtuales (no lo hacen con los de libreta).
Entre los ciudadanos reina la confusión. Por ejemplo, aunque las normas migratorias exigen a los colombianos residentes en Ecuador presentar el certificado de vacuna contra la fiebre amarilla, las autoridades ecuatorianas están exigiendo el carné a todos los ciudadanos que pasan la frontera. Esta situación obligó al centro de salud de Ipiales a desplazar dos enfermeras hasta el Puente de Rumichaca para atender la fuerte demanda.
“Desde el sábado que estamos aquí, hemos puesto un promedio de cien vacunas diarias”, dijo Elina Vallejo, una de las enfermeras que atienden el puesto de vacunación. La medida evita que los viajeros sean estafados por timadores colombianos que les cobran por la vacuna o incluso que policías ecuatorianos corruptos, según denuncian, les cobren entre 10 y 15 dólares por obviar el supuesto requisito.
“¿Por qué el presidente Uribe no hace algo para que nos respeten? Aquí los ecuatorianos pasan sólo con la cédula y nadie les dice nada”, refunfuñaban dos señoras que se quejan del trato discriminatorio que recibieron en Ecuador. “Cuando saben que somos colombianos, nos requisan las maletas, nos molestan y nos interrogan”.
Y en parte tienen razón. Aunque cada país es soberano para aplicar su política migratoria, el Acuerdo de Cartagena, firmado en 1997 por los países de la Comunidad Andina, establece que por ser zona de integración fronteriza, los colombianos pueden llegar hasta Quito sin más requisito que su cédula de ciudadanía y que los ecuatorianos pueden ir hasta Cali en iguales condiciones.

