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martes, 28 de septiembre de 2021
Lo que no he podido olvidar
lunes, 13 de agosto de 2012
INSCRÍBETE YA EN LA IMAGINATON
CONVOCATORIA MARATÓN REALIZACIÓN
- Realizar
una película de ficción de un minuto de duración. Máximo hasta 10 segundos
por encima o 10 por debajo. Ni un segundo más, ni un segundo menos. El
filminuto debe ser grabado en un único plano secuencia, sin cortes de
imagen. Se acepta únicamente pos producción de audio y colorización. Es
permitida la inclusión de créditos y efectos. La imagen no se puede cortar
en forma alguna. No se aceptan animaciones.
- El
rodaje debe realizarse exclusivamente entre las 8:00 PM del viernes 07 de
septiembre y el domingo 09 de septiembre de 2012.
- La
recepción del material será a través de Internet y tendrá lugar el domingo
09 de septiembre hasta las 11:59 PM. Ni un minuto más. Consulte el
instructivo para la digitalización y envío de los filminutos en nuestra
página www.imaginaton.lbv.co, haciendo click en el menú desplegable Maratón de
Realización.
- Ingresar
en la página oficial en internet www.imaginaton.net.lbv.co, para inscribirse y pagar los derechos de
participación. En el momento de la inscripción, será indispensable llenar
los campos correspondientes a la información personal, la ciudad y la
categoría en la que participa. El participante decidirá en qué categoría
compite (profesional o aficionado) según su propio criterio y experiencia.
- Cada
participante puede inscribirse para realizar mínimo uno (1) y máximo cinco (5) filminutos. Todos los
filminutos de un mismo participante tienen que pertenecer a la misma
categoría PROFESIONAL o AFICIONADO.
- Pagar
los derechos de participación. 10 mil pesos para aficionados y 20 mil
pesos para profesionales. Estos derechos se pagan por cada filminuto
inscrito y no por cada participante.
- Llenar
una ficha técnica por cada filminuto inscrito. Una vez usted ha pagado,
recibirá un correo electrónico de la organización, notificándole la
oficialización de su participación. De esta manera se habilita en la
página web la sección FICHA TÉCNICA de filminutos. Debe llenar 1 Ficha Técnica
por cada Filminuto Inscrito.
- Los
participantes previamente inscritos, deberán asistir obligatoriamente el viernes 07 de septiembre entre las 10 AM y
las 7 PM a los puntos de partida, donde tendrá lugar el proceso conocido
como CLAQUETEO. Esto consiste en grabar 10 segundos de la claqueta oficial
del evento, que funciona como identificación de cada filminuto inscrito.
La información sobre los puntos de partida en todas las ciudades están en
nuestra página web www.imaginaton.lbv.co haciendo click en el menú desplegable Maratón
Realización y seleccionando Puntos de Partida.
- Al
CLAQUETEO deberán asistir los participantes con la cámara y el espacio
digital o soporte donde van a filmar/grabar el filminuto. No olvide llevar
impreso el PDF de oficialización de su inscripción que se le ha entregado
vía web, donde se encuentra el código de identificación de su filminuto.
El código del filminuto es FUNDAMENTAL, no lo olvide.
- Luego
de grabar la claqueta, los participantes deberán regresar al punto de
partida para recibir la clave de inicio, la cual será anunciada a las 8
PM. Esta clave no modifica en ninguna medida la preparación, pre
producción o tipo de producto.
- La
recepción del material tendrá lugar el domingo 9 de septiembre hasta las
11:59 PM. Ni un minuto más.
- A
través de nuestra página web, cada participante hará llegar a la
organización su filminuto. Consulte el instructivo en nuestra página web www.imaginaton.lbv.co haciendo click en el menú desplegable Maratón
Realización y seleccionando Instructivo Subir Filminuto.
- Al
participar en IMAGINATON se aceptan todas las reglas del evento,
contenidas en la página web. Leer con atención.
Laboratorios Black Velvet
PRODUCE:
INVITA:
PATROCINA:
viernes, 11 de febrero de 2011
Mensajes silenciosos en 127 horas.
Los noticieros nacionales que anuncian que el filme de Danny Boyle produce actos de histeria, movimientos de desesperación o ataques de pánico en algunos asistentes a las salas, dejan a un lado el contenido sustancial de una cinta que es, entre otras instancias, un clamor para valorar la vida misma en su laberíntico juego cotidiano, inesperado, sorpresivo y altamente retador.
La recreación de la experiencia vital que atravesó Aron Ralston, un escalador americano quien en 2003 tuvo que tomar la decisión de amputarse un brazo, para poder liberarse de una piedra que le había dejado completamente atrapado y aislado, (http://www.sobrecine.com) lleva mensajes contundentes detrás del relato audiovisual más evidente. Esos contenidos comunicativos viajan a través de una película que prioriza los detalles, los recursos más sencillos y las expresiones artísticas más simples para sorprender a la audiencia con una historia que es mucho más que la dramática escena del brazo cortado con dolor y valentía.
Valora el agua, ama a tu familia, aprovecha el tiempo, disfruta cada instante; ama lo que tienes, sé recursivo, afronta las dificultades con cabeza fría y con todo el calor de tu corazón. Somos una partícula invisible en la grandeza del universo. No guardes tus palabras. Palpa la vida con la yema de tus dedos. Sé sensible ante lo que miran tus ojos. Oye la vida que te rodea. Tal vez estas y otras muchas más frases son las que se plantean como texto en el filme protagonizado por James Franco, salvo que nada se dice, todo se muestra, todo se señala, todo se vive desde la actuación profunda y silenciosa del protagonista.
Pocas palabras, poquísimas. Escasos diálogos y un monólogo intenso es el que construye la narración de 127 horas. Una fotografía impecable que devela la inteligencia visual del Director, una música que está presente, pero que resulta casi silenciosa y un juego de texturas en la imagen son tal vez los elementos cinematográficos que más deberían resaltarse en este thriller biográfico. El montaje a su vez plantea ritmos vitales que hacen sentir, vibrar, alterar, emocionar, angustiar al público que disfruta de la película; quien así se comporta es porque logra comunicarse con el contenido más profundo del filme, aunque para algunos esto termine siendo lo más noticioso de la película.
lunes, 15 de marzo de 2010
EL RITMO SE HACE RELATO:

Por: Gustavo Montenegro Cardona
Una película que habla de la guerra y que se arma narrativamente a partir de tres personajes, sin mayores ambiciones en el manejo de extras, de efectos o montajes, la película ganadora del Oscar “En tierra hostil” es un ejemplo de cinematografía y desde la Academia surge una lección contundente: es tiempo de valorar el lenguaje, el relato, la actuación, la tensión, la relación tiempo-espacio, y el sentido que el cine tiene para el arte.
domingo, 28 de febrero de 2010
EL COMENTARIO DE OSWALDO OSORIO

CRÍTICA SEMANAL DE OSWALDO OSORIO:
Cada país tiene el cine que se merece. Y uso esta expresión no para referirme al poco apoyo que le da el público a su cine, lo que trae como consecuencia que las películas colombianas sean siempre maltratadas en la cartelera comercial; a lo que me refiero es a los temas que aborda cada cinematografía, a sus personajes y sus historias. Pero no es cierto que todo nuestro cine es sobre violencia y narcotráfico, al contrario, se necesitaría que se hablara más de ello y el público lo viera más, lo cual seguramente contribuiría a entender muchos de nuestros problemas.
Desde finales de la década del cincuenta la realidad del país ha sido la columna vertebral del cine nacional, y entre más aciagos son los tiempos, más se empeñan los directores en hablar de lo que está pasando, es como una obligación moral en su calidad de artistas. Porque si el cine es el espejo de la vida, la función de su reflejo es justamente que la gente se vea en él, y estando al otro lado del espejo, es decir, al otro lado de la pantalla, observando lo que en ella ocurre, entonces tendrá otra perspectiva de su vida y su realidad, sobre todo por ese acercamiento y esa forma de entenderla que propone cada director.
Una película sobre el secuestro, por ejemplo, siempre será más elocuente y contundente que la nota diaria de dos minutos en los noticieros nacionales o que las cifras de los cautivos y todo el tiempo que llevan encadenados. Esa nota diaria se vuelve parte del paisaje mediático y esas cifras son sólo unos números más entre tanto conteo de desgracias. Pero conocer a un personaje de cerca, escucharlo hablar y entender su drama a través de una película, puede ser mucho más revelador, porque como decían en alguna otra cinta, no importa que sea ficción, de todas maneras duele.
Pero ese cine que refleja nuestra problemática realidad no es todo el cine que se produce en el país, como muchos quieren creer y por lo que afirman estar cansados de los mismos temas. Sólo que ese cine sobre la realidad es muchas veces el más comentado y casi siempre el más significativo. Aunque esto no necesariamente es garantía de que sea el más visto. Existe una considerable diferencia entre los taquillazos de cada fin de año de las tontas películas de Dago García y las modestas cifras de las películas de Víctor Gaviria.
Sólo habría que revisar algunos números para constatar la falsa impresión de un predominio de este cine sobre la violencia. Desde el 2000 se han realizado 70 películas en el país (largometrajes de ficción) y apenas 29 están relacionadas con la realidad conflictiva del país, ya sea narcotráfico, conflicto armado, delincuencia o marginalidad. Sólo hay siete con el narcotráfico como tema central o importante, seis con la guerrilla o paramilitares y de sicarios hay dos. ¿Dónde está el predominio?
Estas cifras quieren decir que menos de la mitad de nuestro cine es sobre esos temas que supuestamente tiene cansado a todo el mundo. Esta falsa impresión no tiene en cuenta todas esas películas que se hacen en el país con fines comerciales, que buscan en el humor fácil o las historias populistas el beneplácito del público: Ni te cases ni te embarques, Muertos de susto, Las cartas del gordo, El ángel del acordeón, Bluff, Soñar no cuesta nada, etc. Y tampoco tiene en cuenta esas películas que son “invisibles”, ya por falta de presupuesto para su promoción o por la tiranía de los exhibidores que les niegan su entrada a los teatros o las sacan hasta una semana después de su estreno:La sangre y la lluvia, El cielo, Riverside, La historia del baúl rosado, Terminal, Malamor, Los niños invisbles, etc.
El espectador colombiano es crispetero, poco cinéfilo y prejuicioso con el cine nacional. El supuesto hartazgo con ciertos temas de las películas nacionales es consecuencia de un arrogante desconocimiento, y sin embargo, ese mismo público ahora se encuentra premiando con el más alto rating todas esas novelas y seriados que explotan de la manera más superflua y efectista estos mismos temas. Aquí sí se podría decir, pero ahora en el peor sentido de la expresión, que cada país tiene la televisión que se merece. Porque, en cuanto a estos temas se refiere, lo que en el cine colombiano casi siempre ha sido un acercamiento serio y reflexivo, en la televisión simplemente es pan y circo.
Por otro lado, más absurda resulta la tesis de que estos temas le dan una mala imagen al país. Mala imagen al país con el conflicto armado más antiguo del mundo, al país de Pablo Escobar y al país de los falsos positivos. Ya el cine colombiano quisiera ser visto fuera de sus fronteras por un público masivo. Lo cierto es que sólo un par de películas de Víctor Gaviria y Sergio Cabrera han sido marginalmente estrenadas en España y si bien muchas otras se han podido ver en festivales de cine, ha sido en una única presentación y en medio de otras trescientas películas. La mala imagen que tenemos también es la que nos merecemos y ha sido divulgada y sobredimensionada, no por el cine, sino por los medios de comunicación bajo un criterio siempre sensacionalista.
Es verdad también que al cine colombiano le faltan más besos. Porque nuestro cine habla de la conflictiva realidad o se ríe de ella y de todas las colombianadas. Pero historias de amor hay más bien pocas. Esta presencia del dolor y del humor, junto con la ausencia del amor, es una ecuación que serviría de punto de partida para un análisis más amplio de lo que son los colombianos y su cine.
Pero en definitiva, lo que se impone es una visión limitada o desfigurada del cine nacional. A pesar de que en los últimos años el cine colombiano ha recuperado muchos espectadores, falta bastante para que su público le dé el debido respaldo que lo fortalezca como industria y, al parecer, falta más todavía para que entienda la importancia de que siga abordando los temas complicados, porque en el cine nacional son importantes las risas y los besos, pero también los balazos.
Publicado en el Periódico Universo Centro de Medellín. No. 9, febrero de 2010.
CINE COLOMBIANO, CRÍTICA, CINE, AUDIOVISUAL, OPINIÓN, EDITORIALES, CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA, OSWALDO OSORIO
lunes, 11 de enero de 2010
CINEZTESIA SEMIFINALISTA
martes, 10 de noviembre de 2009
BASTARDOS SIN GLORIA
5 en gramática y 0 en historia
Por Oswaldo Osorio
Cada película de Quentin Tarantino es un acontecimiento. Toda la cinefilia mundial lo espera, aun para odiarlo o despreciarlo. Porque es un cineasta de excesos, genialidades, caprichos adolescentes y de un impecable dominio del oficio de contar historias con imágenes en movimiento. Esta nueva película puede que irrite a los historiadores, que mate del tedio con sus interminables diálogos al espectador común, que cause escozor hasta al último sádico del cine gore, que excite al cinéfilo que gusta de cazar citas o que maraville al estudioso del lenguaje del cine, el caso es que nunca podrá ser posible que sea vista como una cinta cualquiera.
Lo primero que hay siempre que tener en cuenta para ver ésta y casi todas las cintas de QT es que el referente del que parte para crear sus universos, historias y personajes no es la realidad sino el cine (y a veces la televisión), con toda su iconografía, historia y mitología. Los homenajes y variaciones al cine de explotación de los setenta son sus preferidos: las artes marciales en el díptico de Kill Bill, blackxplotation en Jackie Brown o películas de autos, carreras y choques en Death proof. Con su nuevo filme hace referencia al cine de explotación de guerra, tipo Los doce del patíbulo (Aldrich, 67), o incluso al llamadomacaroni combat, que es la versión italiana de este cine, así como el espaguetiwestern lo fuera a las películas del oeste.
Es por eso que este genio perverso elige la más cinematográfica de todas las guerras con los más agradecidos villanos del cine: la Segunda Guerra Mundial y los odiadísimos nazis. Ya con esta materia prima y el mencionado referente, se dedica a hacer lo que mejor sabe, esto es, elaboradas y precisas situaciones, organizadas por capítulos, en las que despliega todo su talento para crear cinéticas coreografías de diálogos, personajes, imágenes, música y momentos de artificial pero eficaz tensión.
La película empieza calcando el estilo de los espagueti westerns de Sergio Leone y luego empata con una de esas larguísimas escenas donde el diálogo, a veces inocuo, redundante o retórico, se toma la narración y permite construir la filigrana de un personaje o la tensión creciente que inevitablemente terminará con un gran arrebato. Esos diálogos que irritan tanto a algunos pero que son su principal marca de fábrica, están a lo largo de todo el relato y son la principal razón para que el actor Christoph Waltz, en su políglota interpretación del coronel Landa, se robe todo el protagonismo, el mismo que Brad Pitt no supo aprovechar con su caricaturesca mandíbula y la pobreza de diálogos.
Después de este inicio, Tarantino se abalanza sobre el público con su infaltable dosis de violencia, que en él nunca es simple, sino siempre sazonada con apología (en el visual y dinámico sentido de la palabra), regodeo estilístico y estetización. Sin embargo, en este caso sus personajes y su mirada a la violencia empiezan a rayar con gratuito sadismo, que ya estaba presente plenamente en Death proof (donde es mostrada, una a una, aunque sucede simultáneamente, la forma como cuatro chicas son grotescamente mutiladas en un choque). Lejos está esa cámara sugestiva y mesurada de su opera prima, Reservoir dogs, que voltea a mirar hacia una pared cuando le cortan la oreja al policía.
Ahora, lo de jugar con acontecimientos históricos es un arma de doble filo. En principio, puede ser contraproducente, pues cuando el relato llega a acontecimientos históricos tan conocidos, como la forma en que mueren Hitler y el alto mando nazi, entonces la intriga y la tensión que traía el relato desaparece y la expectativa se acaba, pues ante el conocimiento de la historia, el espectador puede pensar que todo ese asunto de la Operación Kino en el teatro es sólo una larguísima transición hacia el verdadero desenlace.
Por otro lado, cuando los hechos históricos son sorprendentemente transformados por la película, esto puede ser vito como un fascinante gesto de irreverencia con la Historia, pero también como un capricho desconcertante, por lo autocomplaciente y disparatado de la salida. Nuevamente lo que se ve aquí es una banda de vengadores sádicos que responden a la crueldad con mucha más crueldad. Y aunque se sabe que lo de Tarantino es divertimento cinematográfico, es mascar cine y regurgitar efectistas relatos, eso no lo exime de tener una ética para con sus personajes y con el público.
Es por esto último que resulta ambigua la sensación general que deja esta película. De un lado, la gramática, es decir, la escritura cinematográfica de Tarantino, da gusto “leerla” y degustarla, en especial para la cinefilia; pero por otro lado, su carga de referentes y sus caprichos irresponsables hacen un poco masturbatorio su discurso, además, dejándolo todo limitado a un brillante y atractivo ejercicio estilístico, sin que al final de cuentas quede nada en el seso del espectador, algo que sólo es conseguido en Jackie Brown. Por eso ya, a estas alturas, también empieza a hartar tanta contundencia visual y narrativa envolviendo tanta nadería. Es por eso que a Quentin Tarantino se le ama o se le odia, pero también es posible, como lo constata este texto, amarlo y odiarlo al mismo tiempo.
Publicado el 6 de noviembre de 2009 en el periódico El Mundo de Medellín.


