Gracias al proceso de formación recibido durante 2013 por parte del equipo coordinador nacional del proyecto LAS FRONTERAS CUENTAN de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura en el proceso de consolidación del Centro de Creación de Contenidos Culturales, el C4 de Nariño propuso comenzar 2014 con la realización de proyectos de contenidos digitales y culturales aprovechando las herramientas compartidas para el montaje de relatos que desde el periodismo cultural y digital facilitan la integración de los multilenguajes en una plataforma común de narración. LA OTRA SENDA, proyecto que fomenta el Fondo Mixto de Cultura de Nariño desde 2013 se constituyó en el pretexto adecuado para impulsar esta iniciativa de comunicación que aporta a la construcción de región.
Mostrando entradas con la etiqueta PERIODISMO CULTURAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PERIODISMO CULTURAL. Mostrar todas las entradas
domingo, 5 de enero de 2014
LO QUE ME QUEDA: RELATO DIGITAL DEL CARNAVAL
Explorando los rincones de la ciudad descubrimos historias que permiten conocer otras dinámicas que circundan justo en La Otra Senda del Carnaval de Negros y Blancos. La crónica escrita, radial y audiovisual se monta en un proyecto de contenido digital y se comparte desde la lógica del periodismo cultural en web. Esta es una realización del Centro de Creación de Contenidos Culturales de Nariño, del Fondo Mixto de Cultura de Nariño, con el apoyo de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura de Colombia.
Etiquetas:
CARNAVAL DE NEGROS Y BLANCOS,
FONDO MIXTO DE CULTURA DE NARIÑO.,
GUSTAVO MONTENEGRO,
MINCULTURA,
PASTO,
PERIODISMO CULTURAL,
PERIODISMO DIGITAL
jueves, 2 de enero de 2014
JINETES EN BICICLETA
Pasto,
el “país” de la resistencia expresó a través de cientos de ciclistas su
inconformidad por la cabalgata aprobada para el 2 de enero. La otra senda siguió
los pasos de los nuevos jinetes del carnaval de negros y blancos.
El arco iris ya desapareció del asfalto
dibujado de ilusiones. No hay asomo de cenizas en las esquinas, ya la pólvora
no contagia con su olor las calles de la ciudad. Esa es una sensación de
tiempos pasados. Los años viejos se despidieron esperando un nuevo viaje de 365
días. La ciudad, con pausa, inicia su transformación. Dicen que hoy es jueves,
se sabe que es 2 de enero de 2014. La senda del Carnaval de Negros y Blancos
abrió oficialmente sus puertas para darle tránsito a las diferentes colonias de
las provincias nariñenses que saludan desde temprano a la capital del
departamento.
Por “La otra senda” un buen número de casas
comerciales abren con la esperanza de ver entrar a los clientes que puedan requerir
de sus servicios. Se acerca el medio día. El calor se hace presente y las nubes
dicen volveremos pronto. Sobre las aceras rebuscadores de nuevos pesos para su
bolsillo ubican mesas sobre las que exhiben chicha, pasabocas, cerveza,
bolsitas de talco, los primeros cosméticos y espuma. Hasta en los almacenes de
repuestos de la Avenida Colombia posan sobre las vitrinas los cada vez más
grandes tarros de “carioca”.
Alrededor del parque de Santiago,
custodiados por un pesebre gigante, niños, niñas, jóvenes, adultos y
adolescentes esperan la señal de partida. Montados sobre sus bicicletas, los
convocantes de la “cabalgata en bicicleta” aguardan su turno para llegar a la
senda tradicional. Mientras esperan, a
galope tranquilo se acerca un caballista. Los de las bicicletas apenas lanzan
un ligero chiflido, se calman rápidamente, su propósito no es debatir, es
simbolizar.
Parece un viernes de verano, sigue siendo
jueves 2 de enero. En una esquina de la Avenida Boyacá Maura Castillo, con el
rostro tallado por un resorte que sostiene el sombrero que la protege del sol,
respira profundo. No ha vendido nada. Sobre cordeles extiende ponchos y
sombreros que esperaba salieran por montones por el tema de la cabalgata, pero
no ha tenido buena suerte. Sin embargo, ella piensa que “como andan diciendo
que mejor las bicicletas para no maltratar a los animales, pues eso sí está
bueno”.
Carlos Fabián Coral lleva la pinta del
ciclista profesional. Casco, lycra, zapatillas especiales, gafas de protección,
y una bicicleta que se destaca entre el grupo de los más de cien amigos de los
caballitos de acero que han decidido decir “Pasto ciudad cultural dice no al
maltrato animal”. Durante tres meses y medio, Carlos Fabián recorrió ,desde
Pasto hasta la Argentina, más de cinco mil cuatrocientos kilómetros sobre su
cicla y ahora está presente ejerciendo fuerza simbólica para resistir la
decisión oficial de permitir una cabalgata en medio de la senda del Carnaval deNegros y Blancos.
Tras la última de las colonias que desfilan
y bailan por la senda tradicional cientos de ciclistas dejan la huella de sus
llantas sobre el pavimento que ya arde por la alta temperatura del medio día.
Agitado llega Jorge Herrera, productor de televisión y activista en la defensa
de los derechos de los animales. Con decisión afirma que este acto no es una
propuesta sino una protesta “tener caballos en asfalto, con carioca y alcohol
no tiene nada que ver con la tradición del carnaval, por eso esto es una
protesta de manera pacífica que adopte conciencia ecológica en la gente”.
Para Andrés, turista proveniente de
Manizales todo es un tema de gustos, igual piensa Blanca Stella Pabón, quien
con ansiedad espera que pronto pase la cabalgata que por primera vez se retoma
oficialmente en lo que podríamos llamar la etapa moderna de los carnavales en
Pasto, suceso que para Armando, un turista de Guachucal (Nariño), va en
contravía de la defensa y protección de los derechos de los animales y quien
aplaude con energía el paso de la cabalgata ciclística.
Mientras en Bogotá comenzó a regir el
decreto para el uso de la tracción animal en vehículos de carga, o en Cali sealzan voces que detengan las cabalgatas como espectáculo cultural, la
organización del Carnaval de Negros y Blancos en Pasto le abrió la puerta a este
tipo de desfile de manera oficial. Sin embargo, para activistas como Vladimir
Hernández es satisfactorio ver cómo la “autoridad oficial está entendiendo que
los movimientos emergentes, la gente en masa, debe tener prioridad y más poder
sobre los poderes oficiales, brindando la posibilidad de participar sin generar
choques. Es una protesta pacífica, y no queremos generar conflictos”.
Aún así, los comentarios de las redes sociales
tienen más el tono de rechazo sobre la cabalgata y más aplausos por la protesta
pacífica de los trocheros y ciclistas que de manera particular dejaron huella
en la senda del carnaval diciendo “Mejor en bicicleta”.
Etiquetas:
2 DE ENERO,
CABALGATA,
CARNAVAL DE NEGROS Y BLANCOS,
CRÓNICA,
FONDO MIXTO DE CULTURA DE NARIÑO,
GUSTAVO MONTENEGRO,
LA OTRA SENDA,
NARIÑO,
PASTO,
PERIODISMO CULTURAL,
PERIODISMO DIGITAL
domingo, 8 de septiembre de 2013
AMIGO CAMACHO
Por: Gustavo Montenegro Cardona
Coordinador
Area de Comunicaciones - Fondo Mixto de Cultura de Nariño.
Miguel Camacho Castaño es un hombre
de nostalgias. Disfruta un plato de cerdo hornado, y el primer sorbo de la
gaseosa de producción regional lo lleva a su infancia. Cada recuerdo es un
pretexto para narrar una historia. El sabor del líquido en recuerdo sirve para
conocer un relato sobre logotipos de Coca-Cola y Pepsi. Miguel es diseñador
gráfico: sabe de lo que habla.
Cada tanto tiempo recibe una llamada
a su celular por parte de la Señal Radio Colombia. En pocos minutos estará al
aire para hablar de lo que ha pasado hasta el momento en PASTOJAZZ y su tercera
versión. Con honesta sencillez habla de su amigable relación con Celia Cruz,
reconociendo el valor de la fraterna relación siempre pone por encima la
grandeza de la artista, Miguel no se deja engañar por su ego.
Desde que llegó a Pasto se hizo parte
del equipo de organización de PASTOJAZZ. Con profesionalismo ha logrado
aprovechar cada instante para convertirlo en una acertada nota periodística.
Guiado a la distancia por su gran amigo, por su hermano José Arteaga, el
periodista pastuso, Miguel Camacho se ha deleitado con la riqueza gastronómica
de este sur que se siente honrado en contar con su presencia como enviado del
sistema de medios de Señal Colombia y voz de la HJCK para el festival de jazz
en Pasto.
Siempre anda de buen humor, y su
figura de hombre serio se desmitifica en segundos gracias a que siempre guarda
un apunte, una sonrisa que agrada o un comentario que deja más de una
enseñanza. Su misión de narrar los momentos de PASTOJAZZ ha ido más allá, y su
voz no podía ser más adecuada para el festival y sin dudarlo se convirtió en el
presentador oficial de las agrupaciones que han llegado cada noche con sus
diversas propuestas a contagiar de felicidad musical el escenario del Teatro
Imperial.
Viajar con Miguel es viajar por un
sendero de relatos que traen a la memoria su conocimiento musical, su
experiencia como radialista, sus encuentros gratos con las personalidades de la
vida pública nacional e internacional, o con anécdotas simples cargadas de
intensidad vital.
Se lo ha visto recorrer cada esquina
del Teatro, se lo ha visto en las esquinas de Pasto. Disfruta la música como
comensal de buena mesa. Disfruta de Pasto como un joven aventurero. Habla de
música como si narrara su propia historia. Hace radio con la frescura del buen
conversador. Tiene las imágenes apropiadas para titular cada nota que con
juicio envía en las primeras horas de la mañana a la página web de Señal Radio
Colombia.
Al parecer la nota sobre Celia Cruz,
su amiga, no pudo salir al aire como él quería en el especial sobre los “negros
y la música” que se hacía en la Radio Nacional. Mientras aguarda su salida AL
AIRE, disfruta un chupón, helado cubierto de miel y limón propio de este frío
sur. Su mente danza en la memoria, en la nostalgia que le ha partido el
corazón, porque quiere estar en la cabina de su emisora, mientras desea
quedarse en Pasto por siempre. PASTOJAZZ lo espera de nuevo, amigo Camacho.
FOTOGRAFÍAS: Andrés Ceballos, Página 10, Jonnatan Polo, Lorena Garzón
Etiquetas:
CRÓNICA,
CULTURA,
EVENTOS,
FONDO MIXTO DE CULTURA DE NARIÑO,
HJCK,
JAZZ,
MIGUEL CAMACHO,
NARIÑO,
PASTO,
PASTOJAZZ,
PERIODISMO CULTURAL,
RADIO NACIONAL DE COLOMBIA,
SENAL RADIO COLOMBIA
sábado, 7 de septiembre de 2013
40 NIÑOS VIAJAN EN BARCO
Por: GUSTAVO MONTENEGRO C.
En el pasillo dos niños juegan a
buscarse uno al otro. En el camerino se afinan los clarinetes. En el auditorio
ansiosos los asistentes esperan que el telón devele a la INEM Jazz Ensamble. Es
miércoles, son ya las siete y media de la segunda noche de PASTOJAZZ, este
festival que se ha luchado superando los contextos locales que han dejado a
estas alturas a la capital de Nariño sin gasolina, con pocos alimentos y con
altísima incertidumbre sobre el orden público, aún así, la música se impone.
El reloj suma unos minutos más y en
tarima están ubicados cuarenta y dos pequeños gigantes de la música. La
expectativa está en un nivel de silencio pleno. El auditorio, siempre
respetuoso recibe con ansiedad la presentación de esta Big Band conformada por
estudiantes de la Institución Educativa INEM de Pasto que han tomado cientos de
horas de su trabajo académico para formar un conjunto de jazz. Medio minuto
luego de que todos los niños han sido recibidos con aplausos, ingresa al primer
plano de la boca del Teatro Imperial el maestro Albeiro Ortíz, un hombre de
sonrisa permanente que ama la música, que disfruta el Jazz y que desde la
educación forma a las nuevas generaciones de músicos, de mejores ciudadanos
desde la cultura.
Faltando no más de veinte minutos
para las ocho de la noche se echa a andar un concierto que hizo mover los pies,
las manos, las cabezas. Albeiro y sus niños juguetones ahora hacían música en clave
de jazz. La música en el aire trajo las imágenes de las películas de Chaplin, o
los relatos visuales de las historias de gangsters. No podía irse el aire del
sur, pero pronto estaban de nuevo los sonidos de un jazz romántico, clásico,
propio de esos grandes salones de los orígenes del género de la libertad.
En el camerino Urpi Barco realiza
todo un ritual de preparación. La mujer bonita ahora se convierte frente al
espejo en la artista poderosa y radiante. Los acompañantes de la voz bogotana
se asoman a disfrutar de las últimas armonías de la INEM jazz ensamble que se
levanta con el nerviosismo que aún viven los novatos artistas al ser aplaudidos
con pasión por parte de su auditorio encantado.
La noche avanzó. Más allá de las
nueve de la noche se pudo comprender por qué la voz es un instrumento musical.
Urpi Barco sí que supo exponer ese concepto que puede tonarse abstracto o
teórico. La dulzura de la voz de la maestra bogotana es un reflejo de su fuerza
interior, de su coraje espiritual. Su voz expone en afinadas notas musicales
todo lo que ella es. Serán las nueve y cuarenta y cinco de la noche y la voz
que arrulla y emociona se detiene para darle paso a Peter Jackson, un
percusionista que puso el criterio de la innovación en acción plena al brindarle
al público de PASTOJAZZ una demostración de talento, virtuosismo a través de la
percusión étnica. Ese manejo de las sonoridades percutivas del mundo,
permitieron al público navegar en un barco por aguas musicales diversas desde
el talento de Jackson.
Soñar, despertar, bailar, arrullar,
amar, enamorar, reflexionar, volver al sueño, y seguir despertando. Así
cuarenta niños, cientos de asistentes, y todo el personal alrededor de
PASTOJAZZ pudo viajar en el barco musical colombo jazzístico de Urpi Barco. Agradecida
sigue sonriendo constantemente la bella Urpi, el cuarteto se abraza porque se
reconocen un equipo que dejó lo mejor de su trabajo “Sueños” en el escenario
del Teatro Imperial que ya tiene sus luces apagadas. En el tiempo serán más de
las diez de la noche, ya no importa, en el navegar musical las manecillas del
reloj permanecen inmóviles.
Mayor
información:
Comunicaciones Pasto Jazz
Calle 15 No.
24 – 48 Casa Inés, 2do Piso
7292727 -
7292201 Ext. 15
Etiquetas:
CRÓNICA,
CULTURA,
EVENTOS,
FONDO MIXTO DE CULTURA DE NARIÑO.,
INEM,
MÚSICA,
NARIÑO,
PASTO,
PASTOJAZZ,
PASTOJAZZ 2013,
PERIODISMO CULTURAL,
URPI BARCO
viernes, 4 de enero de 2013
DETRÁS DE LA MÁSCARA
Descubriendo nuevos rostros del carnaval
Coordinador
Área
de Comunicaciones
Entre la Plaza de Nariño y el parqueadero
donde me encuentro hay una distancia de unas tres cuadras. Son las ocho y media
de la noche y a mis oídos llegan los ecos de las quenas y las zampoñas
que hacen coro a los cantos andinos que reúnen a miles de pastusos en el corazón de
la capital nariñense.
A través de la ventana gotas de lluvia que mojan el suelo, convirtiendo el asfalto en una pista de jabón. El frío está presente, el Carnaval de Negros y Blancos no para. La otra senda es pausada y vacía.
Llegué ahí luego de que dos horas y media
antes nos mojábamos los zapatos en medio de las pequeñas lagunas de agua y
espuma que quedan por la constante lluvia que llevaba días amenazando con su
presencia y que definitivamente quiso quedarse danzando en carnaval.
A las cinco y cuarenta minutos nos arrojamos
a la calle. Doña Olga, una mujer ya mayor apura el paso porque debe llegar
pronto al estadio Libertad “llevo trabajando treinta años, y siempre que dijo
ya voy a dejar esto vuelvo y sigo”. Una niña de no más de siete años le sigue
el paso y se agarra de su abuela para no caer en un charco que se interpone a
su paso. “Esta es la única manera que tenemos de vivir, por eso los carnavales
son buenos para nosotros” me comenta doña Olga mientras continúa soportando durante su apurado paso dos
canastos llenos de pasabocas de maíz, algunas bebidas, y papas fritas. “Esos del Diario me tomaron unas fotos y a
mí no me gusta”, así me despide Olguita negándose a ser fotografiada, mientras
toma más impulso continuando su carrera.
El frío se apacigua porque los fuertes
sonidos de los bombos, tambores y redoblantes toman más fuerza a medida que un
colectivo coreográfico se acerca hacia el estadio departamental Libertad.
Músicos y danzantes hacen una pausa. Varios de ellos piden “agua, agua, agua
por acá”. Una mujer de mediana estatura sale de las filas y apresurada brinda
líquidos y trozos de panela a los agotados artistas. Se llama Maritza Burbano y
acompaña junto a otras 8 personas a los integrantes del colectivo “Indidansur”.
Su labor consiste en brindar ayuda cuando lo requieren los niños, jóvenes y
adultos que le cantan a la tierra durante el 3 de enero.
“Es mi primer año en estas. Lo hago porque
mi hijo Sebastián toca el bombo, y pues yo lo acompaño donde sea y donde
toque”, explica Maritza, quien luce agotada, está empapada por la lluvia que ha
caído durante toda la tarde. Sin embargo, sonríe. Otro joven más allá pide más
agua y Maritza corre a auxiliarlo. La música vuelve. Una ligera neblina se asoma. Al
fondo destellan las luces del fortín del Deportivo Pasto. Niños juegan a lanzar
espuma y uno que otro adulto adorna una cabellera con talco perfumado. Cientos
de hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas dibujan un camino hasta la puerta
de acceso que conduce a la cancha.
El carbón quema la carne de un pincho, la
calle huele a jabón. En el ambiente se siente la emoción del concurso que juzga
a los mejores colectivos coreográficos del canto andino. Un grupo ya está en el
césped frente a la tribuna. Antes de entrar a escena, el colectivo coreográfico
de la Institución Universitaria CESMAG, "Danzantes del Cerillo", dirigido por el profesor Luis Antonio
Eraso se da ánimos, echan porras, y se entusiasman con energía positiva antes
de “salir al ruedo”. “Estamos felices porque es un proyecto que se logró
aprobar en la Universidad, comencé con diez alumnos y ahora somos ciento
ochenta danzantes y músicos”, así, feliz, aunque nervioso, revestido de telas
verdes, cubierto de dorados accesorios y llevando una corona de fibra de vidrio
habla Luis Antonio, un reconocido maestro de la danza en Pasto y Nariño.
“Invertimos como 30 millones, no sabemos cuánto es el premio, no lo hacemos por
eso, sino para que la danza viva”.
Los Danzantes de Cerillo antes de ingresar a la grama del estadio Libertad.
Todos los zanqueros de los diversos
colectivos se muestran felices porque serán sus compañeros los que deban
demostrar el mejor talento ante el jurado, también se notan decepcionados, no
pudieron ingresar porque cada zanco podía arruinar la grama del estadio. Aún
así Lucía Portillo estaba dichosa. Su hermana Cristina Cruz me cuenta que ella
estaba ahí, acompañándola, porque entre los 25 propósitos que Lucía planeó para
cumplir en 2012, estaba el de poder ser parte de los carnavales de negros y
blancos, y hoy estaba haciendo realidad ese sueño.
“Definitivamente no hay límites para nada”
dice Lucía, evidentemente emocionada, con una sonrisa que contagia. Exhibe una
mariposa pintada en su rostro y mientras termina de organizarse cuenta que fue
cuestión de ver a los grupos coreográficos pasar frente a ella para sentir esa
emoción “ese deseo de ser parte de ellos, quería vivir ese trabajo, ese
esfuerzo, esa pasión por lo que somos, porque aquí se demuestra la belleza de
nuestra música, de nuestro amor por la tierra”. Carlos Cruz, hermano de Lucía
está feliz, también la acompañó y en una mochila lleva dulces, panela, mucha
agua e información de la representación del grupo del colegio María Goretti al
que pertenece Lucía. “Esto es lo que nos mueve como departamento rico, diverso
y a la vez único” comenta Carlos una vez pasa otro de los colectivos frente a
nosotros evocando cantos andinos que remueven las entrañas. Lucía la hermana,
Ana Lucía la madre y Carlos el hermano menor, señalan a Cristina como la
responsable de toda esa pasión, alegría y emoción que demuestran en cada
palabra y gesto a través de los cuales hacen visible su amor por la música, por
la danza, por la tierra: “imagínese que tuve que llegar a este momento para
saber que yo era la culpable de todo esto”. Como familia se abrazan, sonríen,
se conmueven.
Carlos, Ana Lucía, Lucía y Cristina, ejemplo de una familia que hace del Carnaval de Negros y Blancos, un propósito, un sueño cumplido: danzar por la tierra.
Cada colectivo da lo mejor de sí en ese
escenario fantástico, iluminado para un gran espectáculo que emociona al más
frío de los artistas. Tras la escena se besan las parejas felices de haber
danzado, se abrazan los amigos. Los más jóvenes buscan el refrigerio. Uno que
otro acompañante pelea con el Policía encargado de no dejar pasar a nadie hasta
la grama. Madres cargan hasta 4 o 5 bolsos donde llevan las pertenencias de sus
hijos. Algunos untan sus caras con aceites y filtros para suavizar la piel
quemada por el viento. Varios se dan un banquete de papas cocinadas
cubiertas de ripio de carne frita. En la avenida la espera continúa y el
carnaval es un derroche de todo tipo de mercancías para el juego. Otros
aprovechan para calmar el hambre de los más ansiosos que se dan gusto con
pinchos de carne, papas topadas de jugosos caldos, jugos y gaseosas de todo
sabor y marca.
A la orilla del camino se construye "La otra senda", desde ahí la mirada es otra, desde ese punto la experiencia es diferente.
Policías venidos de otras tierras muestran
su fatiga, y agentes del tránsito local se despiden hasta el otro día. La
avenida panamericana es un solo tumulto de buses, taxis y carros particulares,
pero sus pitos no alcanzan a silenciar el triunfal canto de las zampoñas, las
quenas, los bombos y redoblantes que una vez más llaman a la entrañable tierra
para celebrar con ella un año más de fiesta y carnaval.
Nos vemos en la otra senda.
*Durante la escritura de esta crónica me enteré a través
del arquitecto Darío Gamboa de la muerte del profesor Julián Rosales, docente
de educación física de la Institución Universitaria CESMAG. Según me narra, un
infarto interrumpió su danzar. Silencio y paz. Sea esta nota un homenaje a
aquellos que trazan historias a cada paso del carnaval, porque son justamente
los protagonistas de “La otra senda” que hemos decidido andar.
AGRADECIMIENTO ESPECIAL A LUIS PONCE M. QUIEN CEDIÓ ALGUNAS DE SUS MEJORES IMÁGENES PARA AMBIENTAR ESTA CRÓNICA DESDE LA OTRA SENDA.
AGRADECIMIENTO ESPECIAL A LUIS PONCE M. QUIEN CEDIÓ ALGUNAS DE SUS MEJORES IMÁGENES PARA AMBIENTAR ESTA CRÓNICA DESDE LA OTRA SENDA.
Etiquetas:
3 DE ENERO,
CARNAVAL,
COLECTIVOS COREOGRÁFICOS,
CRÓNICA,
CULTURA,
FONDO MIXTO DE CULTURA DE NARIÑO,
NARIÑO,
PASTO,
PERIODISMO CULTURAL
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









